Codependencia: ¡No bailes!

El "baile de la codependencia" requiere de dos personas: el que complace/repara y el quetoma/controla. Este baile, inherentemente disfuncional, requiere de dos bailarines opuestos pero claramente sincronizados: un codependiente y un narcisista (o adicto). Los codependientes, que dan, se sacrifican y se consumen con las necesidades y deseos de los demás, no saben como desconectarse emocionalmente o evitar relaciones románticas con individuos que sonnarcisistas: egoístas, egocentristas, controladores y perjudiciales para ellos. En la "pista de baile", los codependientes se encuentran a sí mismos habitualmente atraídos hacia "parejas de baile" que concuerdan perfectamente con su estilo de bailar: pasivo, sumiso y conformista.

Como seguidores naturales en su "baile" relacional, los codependientes son pasivos y se acomodan a sus parejas de baile. Para los codependientes, el baile narcisista es profundamente atrayente. Se sienten perpetuamente atraídos hacia los rasgos de su pareja de baile narcisista: encanto, audacia, confianza y personalidad dominante. Cuando los codependientes y narcisistas se emparejan, la experiencia del baile chisporrotea de entusiasmo - por lo menos al principio. Después de muchas "canciones", la experiencia de l baile apasionante y emocionante se transforma generalmente en drama, conflicto, en sentimientos de abandono y de estar atrapados. Incluso con el caos y el conflicto, ninguno de los dos embelesados bailarines se atreve a poner fin a la relación. A pesar de la naturaleza de su relación, tumultuosa y cargada de conflicto, ninguno de estos bailarines, opuestos pero disfuncionalmente compatibles, se siente con el deber de no seguir bailando.

Cuando un codependiente y un narcisista se unen en una relación, su "baile" se desarrolla sin problemas: la pareja narcisista mantiene el liderazgo y el codependiente lo sigue. Sus roles les parecen naturales porque los han venido practicando toda su vida. Debido a que el codependiente entrega su poder involuntariamente, y el narcisista se nutre del poder y del control, el baile es perfectamente coordinado. A ninguno le pisan los pies.

Por lo general, los codependientes dan de sí mismos mucho más de lo que su pareja les da a ellos. Como bailarines "generosos" pero amargados, parecen estar atrapados en la pista de baile, siempre esperando la "siguiente canción", durante la cual esperan ingenuamente que su pareja narcisista finalmente entienda sus nece sidades. Los codependientes confunden cuidar y sacrificarse con lealtad y amor. A pesar de que están orgullosos de su inquebrantable dedicación a la persona que aman, terminan sintiéndose poco apreciados y utilizados. Los codependientes anhelan ser amados, pero debido a su elección de pareja de baile, encuentran que sus sueños no se realizan. Con el corazón roto por los sueños no cumplidos, los codependientes se tragan su infelicidad en silencio y con amargura.

Los codependientes están esencialmente atrapados en un patrón de dar y sacrificarse, sin la posibilidad de recibir alguna vez lo mismo por parte de su pareja. Pretenden disfrutar el baile, pero en realidad albergan sentimientos de ira, amargura y tristeza, por no poder desempeñar un papel activo en su experiencia de baile. Están convencidos de que nunca encontrarán una pareja de baile que los ame por lo que son y no por lo que pueden hacer por el otro. Su baja autoestima y pesimismo se manifiesta en una forma de indefensión aprendida que, en última instancia, los mantiene en la pista de baile con su pareja narcisista.

El bailarín narcisista, como el codependiente, se siente atraído por una pareja que parece perfecta para él: alguien que lo deja dirigir el baile mientras que lo hace sentir poderoso, competente y apreciado. En otras palabras, el narcisista se siente más cómodo con un compañero de baile que coincida con su estilo de baile ensimismado y descaradamente egoísta. Los bailarines narcisistas son capaces de conservar la dirección del baile porque siempre encuentran parejas que no se valoran a si mismas, les falta confianza y tienen baja autoestima - codependientes. Con este pareja tan adecuada, son capaces de controlar tanto al bailarín como el baile.

Aunque todos los bailarines codependientes desean armonía y equilibrio, se sabotean consistentemente a sí mismos porque eligen una pareja a la que se sienten atraí dos inicialmente, pero a la que, a la larga, resienten. Cuando se les da la oportunidad de dejar de bailar con su pareja narcisista y cómodamente esperar sin bailar mientras llega alguien saludable, por lo general optan por continuar su baile disfuncional. No se atreven a dejar a su pareja de baile narcisista, porque la falta de autoestima y respeto por sí mismos les hace sentir que no podrán encontrar algo mejor. Para ellos, estar a solas es equivalente a sentirse solos, y la soledad es un sentimiento demasiado doloroso como para poderlo soportar.

Sin autoestima o sentimientos de capacidad personal, el codependiente es incapaz de elegir parejas que den de manera recíproca y amen incondicionalmente. Su elección de pareja de baile narcisista está conectada con la motivación inconsciente de encontrar una persona que les sea familiar - alguien que les recuerde su infancia, en la que se sentían impotentes y que, tal vez, fue traumática. Tristemente, los codependientes son hijos de padres que también bailaron a la perfección el baile disfuncional entre codependiente y narcisista. Su miedo de queda rse a solas, su compulsión por controlar y reparar a toda costa, lo cómodos que se sienten en su papel de mártires que aman ilimitadamente, su devoción y paciencia, es una extensión de su anhelo de ser amados, respetados y cuidados cuando eran niños.

Aunque los codependientes sueñan con bailar con una pareja que los ame incondicionalmente y los afirme, sucumben a su destino disfuncional. Mientras no decidan sanar sus heridas psicológicas que, a la larga, los obligan a bailar con parejas de baile narcisistas, estarán destinados a mantener el compás y el ritmo constantes de su baile disfuncional. A través de psicoterapia y, tal vez, a través de los 12 pasos del programa de recuperación, el codependiente pueda comenzar a reconocer que su sueño de bailar el grandioso baile del amor, de la reciprocidad y de la mutualidad es realmente posible. Con la ayuda de terapia y de un cambio de estilo de vida, los codependientes pueden construir (reparar) su autoestima hecha jirones. El camino de sanación y transformación les traerá sentimientos de empoderamiento personal y eficacia, que fomentarán el deseo de bailar, al fin, con alguien que esté dispuesto y sea capaz de compartir el liderazgo, comunicar sus movimientos, y que esté buscando un baile rítmico que sea mutuamente amoroso.